Created with Admarket's flickrSLiDR.

domingo, 14 de julio de 2013

Verte fumar

Hoy, gracias a una buena amiga, he descubierto este post cargado de pasión tabaquera. Tanto los que fumamos como los que no fuman nos sentimos atrapados por la historia e incluso nos identificamos. Aquí os lo dejo para que lo leáis (lo podéis leer con banda sonora!) y abajo del todo está el link. ¡Feliz domingo a todos!
Verte fumar
De un tiempo a esta parte tengo ganas de fumar. Por alguna razón me apetece darle una calada honda, lenta y profunda a un cigarrillo, cerrar los ojos, tragarme el humo y así sentirme mejor.
Creo que el motivo puedes ser tú.
Verte fumar es soñar, emprender un viaje inesperado a algún paraíso lejano, aún por descubrir. No sabes cuál será el destino, pero presientes que te gustará.
Lías tu pitillo con mimo y seguridad a la vez, en un acto casi ceremonioso que me gusta contemplar. Después de darle la forma perfecta lo acercas despacio a tus labios, también perfectos, y sacas del bolsillo trasero de tu pantalón un viejo mechero; ese que te regaló aquella chica guapa de la que nunca hablas, pero en la que de vez en cuando seguramente piensas.
Enciendes la mecha mientras me miras y, sin dejar de hacerlo, inhalas el cigarro profundamente, viviendo con intensidad el momento y la sensación, sea cual sea esta última. Dos, tres o hasta cuatro segundos después exhalas el humo por la nariz. A veces, si estás de humor, lo haces por la boca, liberando blancos círculos de humo que se van haciendo más y más grandes hasta ir perdiendo su forma y desaparecer.
Una tarde frente a un par de cafés solos (solos los cafés y solos nosotros) me contaste cómo empezaste a fumar.
Tenías 20 años y todo por hacer. Los estudios no iban bien y mil pájaros volaban en tu cabeza. Aún hoy siguen ahí y eso me gusta de ti. Eras un chico sociable, alegre, no pasabas inadvertido. A pesar de ello, necesitabas tus momentos de soledad para buscarte, encontrarte y reconocerte. Pensar en ti mismo y descubrir si ibas por el camino que querías seguir o bien tenías que dar marcha atrás hasta la última encrucijada y tomar otra dirección. Una noche calurosa de verano, sentado en el tejado de tu casa, mirando las estrellas y pensando en tus cosas, algo llamó tu atención. Un punto rojo, brillante e intermitente. Era el cigarrillo encendido de alguien que permanecía a oscuras. Bajaste a la calle a encontrarte con él, que resultó ser ella y con un pequeño gesto te pidió que la acompañaras. Juntos fumásteis en silencio y, una vez que apuró su pitillo y lo apagó aplastando la colilla con su pie contra el suelo, se esfumó. No cruzásteis ni una palabra, pero estar a su lado te dio paz y seguiste fumando noche tras noche, con la esperanza de volver a encontrarla. Todavía sigues pensando que en algún momento aparecerá. No tienes ni idea de la cantidad de veces que la tienes delante.
De un tiempo a esta parte tengo ganas de fumar… Y sé que fumar es malo.
Foto: Sergio de Luz
Relato: Sandra Sánchez
Modelo: Eva Álvarez

miércoles, 22 de mayo de 2013

El Perro que deseaba ser un ser humano

  En la casa de un rico mercader de Ciudad de México, rodeado de comodidades y de toda clase de máquinas, vivía no hace mucho tiempo un Perro al que se le había metido en la cabeza convertirse en un ser humano, y trabajaba con ahínco en esto. 
   Al cabo de varios años, y después de persistentes esfuerzos sobre sí mismo, caminaba con facilidad en dos patas y a veces sentía que estaba ya a punto de ser un hombre, excepto por el hecho de que no mordía, movía la cola cuando encontraba a algún conocido, daba tres vueltas antes de acostarse, salivaba cuando oía las campanas de la iglesia y por las noches se subía a una barda a gemir viendo largamente a la luna.

La oveja negra y demás fábulas, Augusto Monterroso.

Muy recomendable este librito (unas 70-80 páginas) para quien quiera pasar un ratito en el sofá tapado con una mantita en estos días de mayo que más parecen de invierno. Lleno de minihistorias que te harán pensar, reír o al menos, te alegrarán un ratito! ;)

Canela, 2013.

jueves, 25 de octubre de 2012

La ilusión del conductor del tranvía

"-¿Qué diferencia hay entre este sábado por la noche y el pasado? Que en vez de ir al Galaxy hemos vuelto a casa. Nada más. Tengo veintiocho años y ya estoy viviendo la ilusión del conductor del tranvía... ¡A la mierda! No pienso rendirme tan pronto.
-¿El conductor del tranvía? Oye, tú no estás bien de la cabeza... Pásame la cerveza.
-¡No, eres tú el que no está bien si no lo entiendes! ¿Sabes, Michele, lo que hace el conductor del tranvía?
-Cuando me llamas por mi nombre me encanta. ¿Qué quieres que haga? Conduce el tranvía.
-¡No, te equivocas! Parece que conduce el tranvía, que controla el vehículo, pero en realidad se limita a frenar y acelerar. Hay vías. Él, como mucho, decide la velocidad, pero tampoco del todo porque hasta las paradas están prefijadas y deben respetar un horario. Con nosotros es lo mismo: instituto, universidad, trabajo, matrimonio, hijos, ¡fin del trayecto! Al final lo único que decidimos es el tiempo que le dedicamos. Todo lo extraordinario de la vida reducido a dos funciones: acelerar o frenar. Punto. Tenemos la ilusión de que guiamos nuestra vida."

Un lugar en el mundo. Fabio Volo.

Y lo triste es que haya gente que tenga esa ilusión del conductor del tranvía y no se dé cuenta. Gente que crea que maneja su vida, que rompe con todo, que juega con el mundo y lo tiene a los pies. Que se lo come, que lo devora. Pero allá cada uno con su vida. Cada uno se da cuenta en un momento dado de lo que lleva entre manos, de lo que está haciendo en el mundo, de su lugar. Otra cosa es cuándo decide tomar decisiones una vez que ya se ha dado cuenta de que no está conduciendo realmente el vehículo. Hay, como digo, otros, que nunca se enterarán de que no llevan ningún volante, de que simplemente aceleran o frenan. Y puede que así sean felices, quién sabe.

Por estas lecciones existencialistas y por otras cosas, recomiendo la lectura de este pequeño libro de Volo, en el que, quizá, os veáis reflejados.

¡Saludos!

lunes, 27 de agosto de 2012

Es cosa de dos

     Amor, no te llame amor
el que no te corresponde,
pues que no hay materia adonde
imprima forma el favor.
Naturaleza, en rigor,                       5
conservó tantas edades
correspondiendo amistades;
que no hay animal perfeto
si no asiste a su conceto
la unión de dos voluntades.            10
     De los espíritus vivos
de unos ojos procedió
este amor, que me encendió
con fuegos tan excesivos.
No me miraron altivos                   15
antes, con dulce mudanza,
me dieron tal confianza;
que, con poca diferencia,
pensando correspondencia,
engendra amor esperanza.             20
     Ojos, si ha quedado en vos
de la vista el mismo efeto,
amor vivirá perfeto,
pues fue engendrado de dos;
pero si tú, ciego dios,                     25
diversas flechas tomaste,
no te alabes que alcanzaste
la vitoria, que perdiste,
si de mí solo naciste,
pues imperfeto quedaste.              30

Acto Primero de El Caballero de Olmedo, Lope de Vega.

martes, 26 de junio de 2012

40 grados celsius y una canción desesperada

40 grados son los que podría tener la botella de vodka que me gustaría beber si con ella borrara mi mente... Pero me refiero a los 40ºC que están previstos para estos días... Tanta calor... Nada nos puede proteger del sol... Demasiados grados, ¿no? Pues no... No son suficientes comparados con el calor que tiene mi corazón. Tantos grados al sol y solo tengo ganas de quemarme con tu piel, de arder entre tus lunares...
Pero quiero más grados, quiero más calor, quiero que sea julio y quiero verte... Aunque sea la última vez. Cada vez creo más que tú y yo vamos a seguir caminos separados. Puede que no lo quiera ver todavía, puede que haya sido siempre así, puede que... Estoy harto de los "puede que". Quiero besarte y comerte hasta el amanecer, no quiero otra cosa... Quiero ponerle fronteras a este mar de dudas que está inundando todo mi ser, pues el agua me llega al cuello y no sé hasta qué punto podré seguir respirando. Quiero un punto y aparte o un punto y final, pero no una coma para seguir igual.

Qué tonterías digo, será por la calor...

http://www.youtube.com/watch?v=98Akpf1ph2o

lunes, 30 de abril de 2012

¿Qué le falta a Jaime?

Había una vez un chico llamado Jaime que vivía en un lugar del mundo. Creció siempre rodeado de sus amigos, era tan feliz... De joven, llegaba a casa a altas horas de la madrugada después de salir de fiesta y pasárselo increíblemente bien con sus amigos. Eran muchos y se querían entre sí. Pero a Jaime le faltaba algo, y no sabía el qué. Adoraba a sus amigos y aprobaba todas las asignaturas. Nunca le había importado no destacar, simplemente quería aprobar y licenciarse para comenzar una vida profesional que esperaba le aportara muchas experiencias y recompensas a sus esfuerzos. Con sus padres también se encontraba bien, él tenía muy claro que sus padres eran sus padres y no sus amigos, así que tenían sus pequeños roces de vez en cuando. Nada grave.
Así que Jaime comenzó a pensar, recorría kilómetros por las calles de la ciudad pensando qué le faltaba para ser feliz. Para ser completamente feliz. Caminó también por el extrarradio y por caminos, mas no hallaba la respuesta. Escuchando la radio con sus auriculares quizá no podía escucharse a sí mismo, al Jaime que llevaba en su cabeza diciéndole a gritos lo que necesitaba. 
Conoció, un día cualquiera, a una persona que le recordaba muchísimo a él. Conectaron en seguida y se hicieron buenos amigos. Pasó el tiempo y cada vez creía conocerla más. Poco a poco se fue enamorando de ella sin apenas notarlo, hasta que fue imposible evitarlo. La quería, la amaba, y quería seguir conociéndola más y más, compartir con ella todo, hasta el aire. Pero a menudo entre dos personas se da un desacuerdo de tiempos, es decir, en las parejas, como en la vida, hay etapas. Lo esperado es entrar en las mismas etapas a la vez, pero Jaime ya estaba en una etapa cuando ella todavía no había visto siquiera la puerta que daba acceso a esa etapa... En ese momento, cuando Jaime creyó perderla por haberse adelantado, por no saber esperar, por no darle tiempo, es cuando se dio cuenta de lo que le faltaba para ser feliz. Descuidó a su familia por ella. Descuidó sus estudios por compartir momentos con ella. Había basado sus días en ella. Y entonces se percató de que ella era lo que le faltaba para ser feliz. Antes de conocerla ya sabía que su vida no estaba completa, pero al conocerla creyó poder completar la rueda de la felicidad. Había creado una dependencia absoluta y ahora era incluso infeliz, aun teniendo todo lo que antes de conocerla tenía. Ya no sabía qué hacer. ¿Qué le queda? ¿la resignación? ¿asumirlo y comenzar de cero? No quería dejarla escapar, pues la amaba demasiado para permitir eso. Ella le dijo que quizá con el tiempo podrían ser algo más que amigos, pero no le aseguró nada al infeliz. Sin embargo, Jaime decidió que mientras hubiera un rayo de esperanza, él lucharía por su amor conquistándola cada día, enamorándola si podía, queriéndola tal y como lo hacía. Nadie sabe qué le deparará el futuro a Jaime, ni siquiera él parece saberlo, pero si algún día me lo cuenta, os lo contaré.

viernes, 27 de abril de 2012

La vida es sueño

SEGUNDA JORNADA DE "LA VIDA ES SUEÑO"

[ESCENA XIX]

SEGISMUNDO: 

Es verdad; pues reprimamos
esta fiera condición,
esta furia, esta ambición,
por si alguna vez soñamos.
Y sí haremos, pues estamos
en mundo tan singular,
que el vivir sólo es soñar;
y la experiencia me enseña, 
que el hombre que vive, sueña
lo que es, hasta despertar.
Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe
y en cenizas le convierte
la muerte (¡desdicha fuerte!);
¡que hay quien intente reinar
viendo que ha de despertar 
en el sueño de la muerte!
Sueña el rico en su riqueza, 
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.
Yo sueño que estoy aquí
destas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño,
que toda la vida es sueño,
y los sueños sueños son.

LA VIDA ES SUEÑO - Pedro Calderón de la Barca.

martes, 24 de abril de 2012

Soñando

Hay sueños que cuestan conseguir, cuestan tiempo, meses. Los buenos sueños, los sueños soñados, valga la redundancia, no se cumplen de la noche a la mañana. Puede ocurrir, pero un sueño como tal tiene una característica implícita que es la del esfuerzo y la constancia. Aunque muchos días quieras abandonar esa ilusión, luego recapacitas, y si es un sueño verdadero, sigues intentando llegar a él. 
Hoy comienza un nuevo sueño. No es un sueño como tal, pero es algo que quiero conseguir y que costará. Si no caigo, espero conseguirlo. 
Sin embargo, no olvido otros sueños pendientes por los que, aunque dude cada día de poder conseguirlos, sigo luchando y haciendo una montaña granito a granito. Solo el tiempo me dirá si vale la pena hacer esa montaña, yo espero que sí y por eso la hago y seguiré haciéndola. A pesar de que sea difícil mantenerse constante y aguantar. La culpable es la incertidumbre. Y no creo en el destino ya escrito, nosotros somos quienes lo escribimos, pero influenciados, eso sí, por todo lo que nos rodea. Así que dentro de unos meses revisaré los sueños por cumplir y ojalá alguno sí se cumpla.


En resumidas cuentas, Jorge se ralla mucho la cabeza. Pero Jorge tiene claro que para que se cumplan los sueños es necesario menospreciar las ralladas sin sentido y una pizca de tiempo, acompañada de constancia y si se puede, un granito de seguridad.


¡A por los sueños!

viernes, 24 de febrero de 2012

Paulo Coelho said...

Hoy, un viernes tontito, como me aburro y no se me ocurre nada sobre lo que escribir, me gustaría compartir con vosotros algunas frases que han salido de la pluma de Paulo Coelho. Es muy partidario de Dios, del destino, de la "Leyenda Personal" y de perseguir los sueños. Puede que no os sintáis totalmente identificados con él o con cómo piensa. Yo no me siento identificado completamente, pero sí que creo que tiene una gran habilidad para decir cosas con mucho sentido a veces, no tanto otras veces, pero que pueden llegar a tu alma.
Y es que... A veces se vive de una ilusión. Una ilusión que alumbra tu corazón o que te guía por el sendero que recorres.
Hay auténticas perlas que podemos extraer de sus propias palabras o de sus libros. He querido recoger algunas que he leído hoy. Ahí van.

La posibilidad de realizar un sueño es lo que hace que la vida sea interesante.

Nunca desistas de un sueño. Solo trata de ver las señales que te lleven a él.

Solo una cosa vuelve un sueño imposible: el miedo a fracasar.

Cuando quieres realmente una cosa, todo el Universo conspira para ayudarte a conseguirla. -> Esta es de mis favoritas, pero dudo que siempre se cumpla...

Algunas veces hay que decidirse entre una cosa a la que se está acostumbrado y otra que nos gustaría conocer.

Así debéis hacer vosotros: manteneos locos, pero comportaos como personas normales. Corred el riesgo de ser diferentes, pero aprended a hacerlo sin llamar la atención.

Todas las batallas en la vida sirven para enseñarnos algo, inclusive aquellas que perdemos.

La gloria del mundo es transitoria, y no es ella la que nos da la dimensión de nuestra vida, sino la elección que hacemos de seguir nuestra Leyenda Personal, tener fe en nuestras utopías y luchar por nuestros sueños.

Un niño siempre puede enseñar tres cosas a un adulto: a ponerse contento sin motivo, a estar siempre ocupado con algo y a saber exigir con todas sus fuerzas aquéllo que desea. -> ¡Muy grande y muy verdadera!

Existen derrotas, pero nadie está a salvo de ellas. Por eso es mejor perder algunos combates en la lucha por nuestros sueños que ser derrotados sin siquiera saber por qué se está luchando.

No tengas miedo a que te llamen loco; haz algo hoy que no concuerde con la lógica que aprendiste. Altera un poco ese comportamiento serio que te enseñaron a tener. Ese pequeño detalle, por insignificante que sea, puede abrir las puertas a una gran aventura.

Cuanto más se aproxima uno al sueño, más se va convirtiendo la Leyenda Personal en la verdadera razón de vivir.

Todo lo que sucede una vez puede que no suceda nunca más, pero todo lo que sucede dos veces, sucederá, ciertamente, una tercera.

Nadie deja de sufrir las consecuencias de cada cosa que sucede bajo el sol.

jueves, 16 de febrero de 2012

En estado de espera

Hoy me he preguntado un buen rato si realmente merece la pena intentar algo que ves muy difícil. Y no me refiero a una asignatura o a un examen.

Al final he decidido que sí que vale la pena, he estado leyendo unas citas en Wikiquote sobre la película Hitch, que no he visto pero quiero ver cuanto antes (si tenéis algún link donde pueda verla, lo agradecería).
Bien, pues he estado leyendo esas citas, esos fragmentos, y me quedo con estos:

"¿Sabes lo que es? Despertarse cada mañana desesperado, sabiendo que tu gran amor se despierta junto a un hombre inadecuado... Aunque al mismo tiempo, esperas que encuentre la felicidad, aunque no sea contigo".

Yo creo que esa situación, por muy de "pagafantas" que sea, por llamarlo de alguna manera, existe. Esa situación se puede dar. Y creo que es de lo más bonito, y más triste a la vez, que pueda ocurrirle a una persona. Amar, no ser amado y ver como aman a quien amas... No he llegado a esa situación exactamente, pero sí a algo parecido, y con sentir eso, creo que es suficiente como para saber que no quiero experimentar esa situación. Nunca...


"Es lo que hacemos todos: nos lanzamos, y esperamos poder volar. Porque si no es así, caeremos como piedras. Y durante la caída nos preguntamos: ¿se puede saber por qué he saltado? Pero aquí estoy, cayendo. Y sólo hay una persona que puede hacerme creer que vuelo: y eres tú".

Y realmente es lo que quiero hacer desde hace semanas, meses... ¡Volar! Así que voy a saltar, y si puedo volar, genial, creo que seré el hombre más feliz del mundo, pero si caigo, sé que lo pasaré mal. Pero también sé que soy lo suficientemente valiente y fuerte como para saber que podré levantarme y volver a despegar. Solo pido que el tiempo del despegue no sea infinito, por las prisas que tiene el que despega. Pero por otro lado, a fuego lento se cocina mejor, y sé que un despegue lento también puede hacer que llegues a buen puerto. No sé si sabré esperar, pero prometo que lo intentaré.

De modo que... Seguiré en estado de espera...


domingo, 5 de febrero de 2012

¿Caos verbal o cosas hechas y por hacer?

Nacer, crecer, aprender, soñar, dibujar, conocer, pensar, madurar, amar, llorar, escribir, leer, pintar, cuidar, enfermar, curar, seguir, continuar, afrontar, superar, temer, odiar, insultar, desahogar, pasar, romper, arreglar, solucionar, mejorar, sonreír, respirar, reír, mirar, besar, follar, disfrutar, divertir, distraer, compartir, ayudar, enseñar, educar, pasear, salir, entrar, permanecer, aguantar, tirar, renovar, reciclar, reutilizar, volver, devolver, jugar, comprar, vender, regalar, donar, recibir, agradecer, explorar, investigar, remover, buscar, explotar, calmar, dormir, despertar, correr, andar, caminar, sentar, ilusionar, complacer, tener, hacer, contener, deshacer, acabar, terminar, brillar, morir... ¡VIVIR!

Solo tú puedes continuar esta lista o crear una nueva...

¿Qué es la vida? Ser feliz.

Hoy he aprendido que hay mucha gente que no valora ni consigue llegar a intentar saber qué es la vida, en qué consiste. ¿Estudiar para poder tener un trabajo digno? ¿Para poder tener dinero con el que comprar tu vida? ¿Crees que eso es lo normal?

Desgraciadamente, es lo normal.
Afortunadamente, algunos llegarán a comprender que la vida es el intento del ser humano por ser feliz, ya sea en las pequeñas e insignificantes cosas o en la obra más grande jamás creada.

Vivir, para mí, no es nada más que intentar llegar a la felicidad. La vida no ha sido siempre como la conocemos. Nos han dicho que hace siglos vivían para cazar y así poder comer. Hoy vivimos para trabajar y poder comer. No cazamos nuestra comida, cazamos el dinero con el que comprarla.
Realmente me da miedo imaginar un futuro, ya sea lejano o próximo. Me da miedo en qué puede convertirse el ser humano. Sinceramente, creo que vamos hacia nuestra propia autodestrucción, ojalá me equivoque.
De todas formas, nosotros no lo veremos. Y con esa frase se han excusado miles de desgracias que estamos realizando cada día. ¿Cambio climático? Da igual, nosotros no lo veremos. Pero no quiero irme por las ramas...

Simplemente necesitaba compartir esto: sé feliz. ¡Inténtalo! Puedes ser feliz con cosas muy pequeñas, con una sonrisa, con la satisfacción por hacer algo bien, puedes ser feliz por contemplar las estrellas o un amanecer precioso a la orilla del mar. ¿Necesitas todo lo que tienes para ser feliz? ¿Necesitas vivir para trabajar o trabajar para vivir? Obviamente, hoy en día necesitamos trabajar para poder vivir y no nos damos cuenta de que vivimos para trabajar. Pero el sistema está montado así. Sin embargo, puedes ser feliz haciendo lo que te guste.

Solo te recomiendo que lo intentes. Aléjate de tus temores, deja atrás los malos momentos, verás como hay otros buenos por llegar. Si algo te perturba, no te deja tranquilo, soluciónalo. Si no puedes solucionarlo, déjalo, no merecerá la pena. Tú ya lo habrás intentado. Hay mil oportunidades allá afuera. Búscalas y ve consiguiendo las piezas del puzzle que forma tu felicidad. Puede que nunca te des cuenta de si estás siendo feliz, si te falta algo, o te pesa la culpa. Te darás cuenta cuando seas mayor, cuando hagas un repaso de todo lo que has hecho en tu vida, de lo que hayas hecho y de lo que no hayas hecho, porque tan importante es lo primero como lo segundo. Entonces, cuando hagas el gran resumen de tu vida, comprenderás si has sido feliz. Espero que así sea. Un abrazo.

jueves, 24 de marzo de 2011

Delirios de chocolate


La semana pasada vino María y me regaló una cajita con cinco bombones exquisitos, supremos, de la más alta calidad, un lujo al alcance de todo el que se pueda acercar a un supermercado y lleve un euro consigo.
Pero estos eran especiales.
Como siempre, me tomo primero el más dulce. Error, quizá debería guardarme los más dulces para el final y así quedarme con un buen sabor de boca...

El primero me lo tomé el lunes, todavía viene su sabor a mi mente cuando pienso en él. CHOCOLATÍSSIMO PURO ALMENDRA. Mi preferido antes de tomarlo. ¿Por qué "chocolatíssimo"? Nunca traté de saber quién elige los nombres que llevarán los bombones y que los marcará de por vida... Era un lunes por la noche, después de cenar. Viendo la televisión decidí saborear el chocolatíssimo puro almendra. Buenísimo...
Me desperté a las cinco de la madrugada, y estuve un par de horas pensando en lo que me había ocurrido. No sabría, hoy en día, explicarlo con palabras. Pero algo en mí había cambiado, me sentía diferente. Oí el despertador, un volúmen más bajito del usual, un nuevo día comenzaba, tratando de descifrar qué me había ocurrido se me pasó la madrugada y salió el sol. No sé hasta cuándo saldrá el sol, el caso es que ese martes, salió puntual como de costumbre, me vestí y fui a clase. Fueron unas horas desconcertantes: me sentía aturdido, embobado, ausente. No escuchaba nada, distraído, no sabía porqué. Luego lo descubrí, algo debía haberme producido una sordera parcial. Oía la voz del profesor lejana, más de lo normal. Me sentí prohibido de este sentido, era extraño caminar por la calle sin oír de fondo el tráfico. Ya se me pasará, pensé.

El segundo bombón me lo tomé ese mismo día, después de comer. CRÈME. Qué nombre, yo quiero un bombón de chocolate con leche normal y corriente. Lo saboreo, lo vuelvo a saborear. Pero su aroma tarda en desaparecer de mis labios lo que tarda en desaparecer la ceniza en el aire. Apenas me acuerdo de cómo sabía, pero sin duda fue el mejor: un sabor suave, esponjoso, que te traslada al más grande paraíso terrenal que pueda existir.
Sin embargo, no sé cómo, sentí un punzón clavarse en mi pecho.
A las horas desperté en un hospital. Apenas oía a los médicos decir que no se explicaban qué había podido ser. No mostraba signos de nada en concreto. Yo, desde la cama, pensaba que nadie muere por un bombón, al menos si es de crema. Me preocupé todavía más al notar que me tocaban y no sentía nada. Alcancé a decir que no sentía las piernas, pero esa sensación recorrió todo mi cuerpo. Desde los pies a la cabeza. Me tocaban un pie, no sentía nada, la rodilla, el estómago, mis manos, mi nariz... Nada.
A los pocos minutos trajeron agujas para comprobar mi sensibilidad y todavía sentía algo. Me alivié. Como era de esperar los médicos no sabían qué me pasaba. Lo cierto es que yo tampoco.

A la vuelta a casa pensé sobre lo que me estaba ocurriendo. ¿Podían unos inocentes bombones de chocolate producir sordera y falta de sensibilidad? ¿O eran signos de alguna enfermedad degenerativa? El caso es que no sabía qué me estaba ocurriendo. Por el momento dejé que pasaran los días, a ver si mejoraba o empeoraba.

Seguía igual, pero al tercer día decidí tomar el tercer bombón. CAFÉ TOFFEE. Algo menos dulce para mi gusto, pero igualmente me proporcionó esa sensación solo comparable con un orgasmo que te da el chocolate.
Esa tarde el parque estaba repleto de gente. Espléndidos lucían los árboles ese color a primavera. No sé si fue el sol después de días de lluvia o los efectos del tercer bombón, pero me deslumbró una luz cegadora. Brillante cual estrella fugaz a cinco centímetros de mi rostro. Una potente luz inundó mis pupilas y erosionó mi visión. No veía nada. Me costó más de una hora llegar a casa, comprendí lo difícil que era orientarse sin la vista. El ser humano necesita la vista para todo, y más la necesita en un enredado laberinto de coches y gentes. Decidí descansar.

Ese fin de semana me fui al pueblo, al lado de la costa, mi casa de campo mostraba un aspecto trasnochado. El invierno había sido duro, pero ahí estaba yo dispuesto a arreglar las puertas y ventanas, a darle una manita de pintura, cuidar el campo, las flores, limpiar la casa... Con apenas oído me dolía no escuchar el suave rumor del mar. Con apenas tacto, no sentía cuándo me pinchaba con la espina de un rosal. Con apenas vista, era difícil todo.

Una vez emprendida la búsqueda de lo que me ocurría, no podía dejar en la ciudad mi cajita de bombones. Desde el primer día me acompañó a donde fuera. Esa tarde me la llevé al campo de paseo.

El cuarto bombón me lo tomé rodeado de flores silvestres que desprendían mil olores diferentes. Se llamaba NEGRO 70% NARANJA. No voy a negar que fuera de los peores. No me gustó, nunca me ha gustado mezclar el chocolate con la fruta. Hay cosas que no se pueden unir en esta vida, están concebidas para ser disfrutadas por separado. El caso es que tras la amarga ingesta del bombón que quería ser naranja, me mareé y decidí echarme sobre la hierba, con cuidado de no maltratar a ninguna flor con mi caída al suelo, me tumbé largo mirando al cielo. No sé si cerré los ojos o no, pero vi muchos cielos de muchos colores pasar ante mis ojos. Demasiados para mi gusto, eso no ayudaba con la sensación de mareo que no me abandonaba. De repente, sin yo pedirlo, millones de olores vinieron hacia mi nariz. Creo que recordé todos los olores que había olido desde que tengo uso de razón. Todos juntos formaban uno compacto que me irritaba cual mosca en verano. Tampoco esto contribuía a mi mejora. Tras vomitar sentí un vacío y recapacité. Hacía unos cinco minutos podía oler todas y cada una de las flores que me rodeaban en ese idílico atardecer. Ahora a duras penas olía la que tenía en mi mano.

Moribundo llegué a la casa de campo. Me senté en el porche y decidí acabar con toda esta historia. Harto de escribir lo que me sucedía en esto que tú lector estás leyendo, saqué la cajita de bombones de mi bolsillo.

El último bombón se llamaba NEGRO 70% TRUFA. Estos dos últimos bombones son los que mayor porcentaje de chocolate llevaban, los más amargos, los más sanos también.
Sabía que el bombón que se creía trufa marcaría mi destino. O acababa con mi vida o mejoraba lo que ellos mismos, con su sabor, habían hecho en mi cuerpo.
Ya solo disfrutaba del gusto, qué irónico, el único sentido que conservaba por aquel entonces intacto. En mi interior sabía que eran los bombones. Ellos mismos me habían apagado los otros cuatro sentidos para que disfrutase más de ellos, de su chocolate. Era una estrategia, comiendo este último bombón caí en ello. Su efecto era paralizar mis otros sentidos para que me centrara en el gusto. En ellos. Fascinante cómo los bombones pueden manejar tu vida. Los vi egoístas, solo me querían para ellos. Para embelesarme con su sabor.
Espera, tú, lector, ¿todavía no sabes lo que ocurriría al tomarme el quinto y último bombón? Yo lo descubrí entonces. Fue entonces y allí, moribundo como me hallaba sin más sentido que el gusto cuando lo comprendí. Ese bombón me acabaría de arruinar. Todos los demás habían estado conspirando para cegarme, ensordecerme, privarme del tacto, y del olfato, en definitiva, para que degustara el último bombón que me llevaría a la boca.

Me lo comí sabiendo lo que ocurriría. No sabía qué ocurriría exactamente pero sabía los efectos, la pérdida del gusto. Y no vale la pena, créeme, que te cuente lo que ocurrió, porque prefiero que te quedes con el dulce sabor del chocolate en tu memoria.

Esa cajita me destrozó. Dejó que eligiera un bombón, el que más me gustara, para guardarlo para el final. Yo lo que hice fue empezar por mi preferido, y guardar los peores para luego. E hice mal. Ahora lo pienso y me gustaría que el último bombón que me llevara a la boca fuera uno que me gustara más que el que me tomé. Pero ahora no puedo hacer nada. Soy un no-ser errante. Vivo en el aire y en cada bombón que una persona muerde. Me fundí con el chocolate, qué muerte más dulce. Muerte por sobredosis de chocolate. Delicioso.

Y sé que cuando el que lea estas líneas vea la cajita de cinco bombones en el supermercado se acordará de mi alma. Y que se pensará dos veces comenzar la odisea que supone comerse los bombones. Sabiendo el resultado, unos lo querrán probar y otros se asustarán. Tú elijes si los tomas o no.

viernes, 25 de febrero de 2011

Decepción

¿Qué espejo debí romper para tener estos siete años de mala suerte comprimidos en estas semanas? Todavía no lo sé, ni lo quiero saber. Ya está, la vida es así, actitud estoica y aceptación.
Son muchas cosas acumuladas en estos días... Y por supuesto no las voy a comentar para escarnio público de mi persona ni para que me consueles. Bueno, tal vez un abrazo no me sobre ahora mismo.

He llegado a un punto en el que no sé ni lo que hago ni lo que voy a hacer. Porque la decepción a mí me paraliza, me ralentiza, me abruma y me colapsa.

Y no te creas, no os creáis, que me he enfadado por una tontería, porque para mí no lo es. Y sé que leerás, o leeréis esto. Y me ha dolido más a mí que a ti. Me ha dolido porque has atravesado conceptos como el de la amistad rompiéndola y haciéndola pedazos. Yo estoy dispuesto a volver a montar esos pedazos, pero no hoy. Podría describir lo que siento como decepción, es la palabra que mejor lo expresa en estos momentos. Porque reconozco, admito, y entiendo que tenéis todo el derecho del mundo a hacer esa elección, pero ni me parece ético ni de un amigo. Y yo creía que lo éramos, a lo mejor estaba equivocado. Solamente haberlo hablado conmigo hubiese evitado esta situación... incómoda. Y no sabes lo que me gustaría darte un abrazo y olvidar. No volver a tocar el tema, pero ya hoy, cuando te he saludado y tu no, eso ya me parece el colmo, el verdadero colmo de los colmos.

Quizá ni llegues a leer esto, pero es una forma de desahogarme, quizá sirva para mejorar las cosas, o para empeorarlas, me da igual ya todo.

Solo quería resumir lo que oprime las paredes de mi pensamiento y no me deja dormir tranquilo.

Pero no me voy a hundir en la miseria por estas "pequeñas" cosas, porque esta no es la única que está pasando ahora mismo, hay más, pero ni voy a contar esta aquí, ni las demás. Quien lo entienda será porque conoce el tema. No me voy a hundir, ya está... ¿Qué más puede pasar? Pasará, te lo aseguro, a mí me pasará, si puede pasar algo peor, pasará, estoy seguro. Porque mi tostada cae con la mermelada hacia abajo, ¿qué haces cuando cae? Pues tiras la tostada, limpias el suelo y te haces una nueva. Sin más. Aunque sea difícil encender el tostador, o encontrar pan... Bella metáfora.

domingo, 3 de octubre de 2010

Otoño emocional

La primera imagen de otoño que viene a mi cabeza es de hace ya unos años, en el patio del colegio. Las hojas caían entre decenas de niños jugando al balón, a correr o simplemente hablando en un banco e intercambiando cromos.... El viento me trae ese inconfundible olor a plastidecor mezclado con el sudor ya frío de los niños que corren. Se mezcla en mi mente con el sonido de la campana, es hora de comer, a ninguno de los niños que estamos aquí nos gusta esa comida, pero estar calentito en el comedor escolar, junto a tus amigos, importa más.
Rápidamente una ráfaga de viento me lleva un poco más adelante en el tiempo, estamos en el recreo, ya somos mayores, tenemos toda la vida por delante y miramos a los niños más pequeños con desprecio. Nadie piensa que hace unos años fuéramos así. Esta imagen viene acompañada de olor a tierra mojada, a lluvia. Hoy ha llovido, me he manchado los bajos de los pantalones, mi madre me castigará. ¡Qué irónico! Ya no soy un niño pero todavía tengo que obedecer a mis padres, en cuanto cumpla la mayoría esto ya no será así.
Me ha llamado, ella, mi sueño hecho realidad, quiere verme, pero todavía estoy castigado. Me escapo. Consigo verla y hablamos, nuestro primer beso, sin duda un beso mágico en otoño, rodeados de árboles que nos arropan con sus hojas ya marrones, el viento, sin embargo, nos intenta separar, no lo consigue y no lo conseguirá nunca, somos invencibles.
Eso solo duró unos meses, el verano se lo llevó, menudo verano me espera.
Vuelvo a abrir los ojos y ya es otoño de nuevo, ahora empiezan los mejores años de mi vida, la universidad. Nueva ciudad, nueva gente, nuevo ambiente, me encuentro solo, pero el otoño trae amigos, los amigos de clase, los de la residendia... Parecen venidos con las hojas, arrastrados por el viento. Unos, tal y como vinieron, al igual que hacen las hojas, se van. Otros se quedan.
Mil y una aventuras me han traido estos otoños felices. Ahora, sin embargo, toca madurar. El otoño ya no me traerá momentos así, tengo mujer e una hija. Las adoro. ¡Cómo ha pasado el tiempo! Ahora me encuentro en otoño, sí, mi estación favorita, pero haciendo algo que no esperaba hacer tan pronto, comprando material escolar para mi hija, ella lo elije, la llevo al colegio mientras recuerdo cuando tenía su edad. Ahora, a parte de seguir construyendo nuevas emociones y sensaciones otoñales, estoy creando unas para mi hija. ¿Puede ser algo más bonito que este ciclo? ¿Qué pensará cuando sea mayor? Quiero que recuerde todos los otoños como yo he recordado los mios.
Probablemente dentro de unos años no los recordaré. Me hago mayor, mi hija ya ha cumplido 18 años, se va de la ciudad, a estudiar. Seguiré creando otoños con mi mujer, sin embargo, este otoño huele a soledad y suena a tristeza.
Después de todos estos años puedo estar satisfecho de todo lo que he hecho. He vivido ya 90 otoños, no me acuerdo ya de la mitad de ellos, pero eso no me preocupa. No me preocupa porque sé, que la mayoría, son felices, es más, solo recuerdo los felices. Porque al final, lo triste, se olvida. Yo iré olvidando todos los otoños por una maldita enfermedad, sin embargo, espero que mi familia me los siga recordando. En el fondo sabré que he sido feliz, que tantos otoños han valido la pena.
Jorge Bafalluy Giral, 2010.

jueves, 8 de julio de 2010

miércoles, 5 de mayo de 2010

Sofronia contro Rasputin

Quindi Rasputin disse: - Sofronia, io parto domani per paesi lontani, il Gargakistan o la Brakulia. Vuoi venire con me?
Sofronia rispose: - Sei un gran bel tipo e hai un bel mattarello, ma io non sono fatta per i viaggi, sono una pianta da erbario. Resterò qui.
- Capisco, - disse Rasputin - nel mondo c'è chi sta fermo e chi cammina.
- Sì. E c'è chi cammina ma non vede mai niente, e chi sta fermo ma vede tutto quello che sta intorno - rispose lei.

(Pane e tempesta) Stefano Benni.


En el mundo hay quien camina pero no ve nada, y quien está quieto pero ve todo lo que está a su alrededor...

martes, 23 de marzo de 2010

Feliz Cumpleaños... Mañana toca volver a la realidad.

Sin duda ahora podría escribir el texto más alegre que pudiera haber escrito en mucho tiempo. Ha sido un día muy grande...
Ya comenzamos ayer con una buena rave con vecinos quejicas, pero bueno. Hoy he parado el ritmo y disfrutado del día como hace mucho tiempo que no hacía.
Aunque mañana toque volver a la realidad yo me quedo con el recuerdo.
Gracias por todas las felicitaciones, de conocidos, de amigos, de más que amigos...
Uno de los regalos más especiales y que surgen de la nada, puede que del destino, de la casualidad, o de la vida, conocer a Pilar Rubio, aunque también a Salomé Jiménez, Norma Ruiz, y Miguel Ángel Muñoz y Lamata... Me han convencido para ver su película.
Otro regalo, que ha causado sensación, el de mi madre, que siempre se acuerda de un detalle, de algo especial, algo simple que te recuerda que te quieren.
Por último, la fiesta sorpresa, que de verdad ni me la imaginaba, y me habéis sorprendido. Muchas gracias, de verdad.
Habéis hecho que sea un día de verdad especial.

lunes, 22 de marzo de 2010

Orgías asesinas

Esto ocurrió hace tres años, en mi 20º aniversario. Mi nombre es Miguel.
Todo comenzó el día de mi cumpleaños, Sofía me dijo que tenía una sorpresa para mí. Ella, hasta entonces, era mi novia, y digo hasta entonces porque a partir de ese día, aquel 22 de marzo de 2010, mi vida cambió.
Fuimos a su casa, su sorpresa era sexual, una orgía ni más ni menos.
Cariño, he descubierto una nueva web en internet donde la gente puede hablar y quedar en grupo para hacer el amor, me dijo.
Yo quedé sorprendido, Sofía era lo más parecido a una monja que me había echado por novia...
Me daba vergüenza decírtelo, pero, verás, siempre me ha llamado la atención el sexo en grupo, desinhibirte con un poquito de vodka y pasarlo bien.
Esta tía va drogada, es lo primero que pensé, o quizás se trata de una broma, ahora me dirá que era broma. Sí, está a punto, va a decírmelo ya.
Miguel, ¿no te parece bien, cariño? Sé que es una locura, pero... ¿no te apetece?
Lo primero que pensé fue que al fin me la tiraría, sí, es una locura, pero es la forma más rápida de hacer el amor con ella, y practicar sexo con otras. Porque hay que distinguir entre hacer el amor y practicar sexo, es muy diferente. Un momento, ella me ha dicho hacer el amor... ¿estará enamorada de los que haya conocido en ese chat? Mierda, una orgía, también habrá tíos. Cosas mal.
No sabía qué hacer... Estaba confundido. Sofía se volvió loca, un poquito de vodka y a desinhibirse... No es ella... No puede ser ella.
Al principio me lo tomé mal, me cabreé. Le dejé de hablar. Cortamos. Huí.
Yo... En realidad, no me podía ni imaginar qué sucedería más tarde...
Cuando usted me llamó la primera vez, diciéndome que el cuerpo de Sofía había sido encontrado sin vida en aquel río no me lo podía creer. Hay que ver, ¿cómo ha podido pasar? Ella no era así...
Lo pasé mal, y todavía la echo de menos, pero decidí investigar, necesitaba saber quién y porqué le había hecho eso...
Contacté con esa web y creé un perfil, al poco tiempo me incluían en conversaciones múltiples, pero eso no servía de nada, mucha gente y ninguna pista. Hablé con todos, me dio la sensación de que eran personas salidas, con ganas de sexo, sin más. No avanzaba.
Me creé un nuevo perfil, Isabel, creé una persona similar a Sofía, misma edad, misma ciudad, características físicas, sun duda pasaría por su hermana gemela, al menos descrita.
Me habló un contacto con el que había hablado anteriormente, Tigre23, así se hacía llamar.
Tras los típicos datos de físico y medidas, me dijo que era perfecta para una orgía que llevaba en mente, cinco tíos, cuatro tías más, con Isa cinco. ¿A qué jugaba? No lo sé, todavía hoy no lo entiendo.
El caso es que insistía mucho, pero mi única intención era saber quién le había hecho eso a Sofía. Le pregunté si era la primera vez que lo hacía.
Nena, soy un experto, vamos, vente, lo pasaremos bien.
Era la misma respuesta, en todos los intentos, en todos los días.
No sabía hacia dónde andar. Estaba perdido. ¿Cómo podía saber con quién quedó Sofía la noche de su muerte?
Tengo una idea, tengo que conocer su contraseña, entrar en la web como Sofía, alguien seguro que se sorprende. ¿Cuál será? ¿Su cumpleaños? No, son letras... ¿su nombre? ¿sus apellidos? Tampoco. Al fin encontré la correcta, nuestros nombres, miguelysofia. Entré.
Cómo no, este le tira la caña a todas, otra vez Tigre23, qué pesado. Pero... Él no puede ser, me habla como si no la conociera, él no puede ser.
¿A quién tiene Sofía como amigos? Solo aparece uno, Boy_21. Se ha desconectado. Lástima, podría haber sacado información de él. No se conectó durante el resto de la semana, yo estaba las 24 horas pendiente de la pantalla, pero nada.
Entonces es cuando tuve la brillante idea, no sé si fue brillante o no, pero la tuve. Volví al perfil de Isabel, y busqué a Boy_21.
Hola, ¿cómo estás?
Cuatro tonterías y lo tenía detrás, qué fáciles somos los tíos, me di cuenta entonces. Nos dicen dos guarradas y vamos detrás de ellas como perros hambrientos.
Tenía que sacar información, como fuera, sí, está mal, lo sé, se llama suplantación de identidad, pero en ese momento ni lo pensé ni me hubiera importado. Conseguí fotos de una tía que la verdad, no estaba mal del todo, y comencé a tramar mi plan. Con fotos es mejor, más verosimil.
Eres muy guapa, justo la chica que busco para el sábado, he quedado con tres amigos, ¿quieres pasarlo bien?
Si, por supuesto, me encantaría, pero ¿dónde quedamos?
Podemos quedar en mi casa, vivo solo, junto al río, es una calle discreta, a la margen izquierda.
Genial Boy_21, pero... ¿me dices tu nombre? No querrás que el sábado te llame Boy_21...
Alberto.
Tenía que ir de alguna manera, Isabel no existe pensé, pero yo tengo que ir y asegurarme de que ese cabrón no es el asesino de Sofía. Pero, ¿qué hago? Estoy loco, ¿cuál es el plan? Me presento allí, como quien no quiere la cosa, a preguntar si es el culpable? La policía, ustedes, ya habían investigado la zona, sin encontrar nada, ni rastros en el cuerpo. Nada. Ni arañazos, ni moratones, ni adn... Nada en absoluto.
Decidí ir.
Llegué, pero no me abrieron la puerta, ¿realmente no había nadie en casa? Imposible, era la hora y el lugar. Oía una respiración tras la mirilla. Me quedé esperando en el portal.
Vienen tres chicos, me voy a esconder. Sí, detrás del coche es poco probable que me vean. Oigo sus voces.
Joder macho, espero que Alberto no se vuelva loco como hace unos días, ¿sabéis la que me lió? Se la cargó antes de follar, qué cabrón que es, no le gusta compartir, la faena sucia sí, ¿sabes? Pero aquí solo folla él... Como hoy haga lo mismo me lo cargo después a él.
Eh, vosotros... Hola, esto... Mi nombre es Miguel, mira, quería preguntaros algo...
No recuerdo más. Solo el agua en mi cabeza, inundándome el cuerpo, hundiéndome, algo me tiraba de los tobillos hacia abajo. Me volví a dormir.
Desperté en el hospital, rodeado de policías, vuestros compañeros. Me habían encontrado en el río, medio muerto. Investigaron sobre mí, registraron mi ordenador, y finalmente estoy aquí, por suplantación de identidad, encontraron a la chica de las fotos, la tal Isabel, la muy zorra resultó ser la hija de su superior, y lo más grave...
En todo este tiempo nadie ha seguido investigando la muerte de Sofía, sin embargo, yo tengo que asumir una multa si no quiero ingresar en prisión, por suplantación de identidad.
¿Les parece justo? Estoy seguro de que fueron ellos, uno se llamaba Alberto, les he dicho dónde vive, incluso su perfil de la maldita web, pero ustedes no me creen, es mucho más grave para ustedes el coger unas cuantas fotos de una tía cualquiera de la red. Lo sé, estuvo mal, pero como a veces, en esta vida, cuando has perdido algo importante como fue Sofía, lo demás te importa una mierda. Incluso cumplir años, ¿qué regalo puede haber mejor que la detención de los culpables? Nada, como siempre, y como nunca hubo aquí, nada.




Bueno, este "relato" por llamarlo de alguna manera es una mierda improvisada en 20 minutos, los que me ha costado teclear las palabras, simplemente, he cumlido mi palabra, el título era Orgías asesinas, creo que el tema está claro, he hecho un relato a partir del título que me habéis dicho... He cumplido... Muahahaha xD
El objetivo es echarse unas risas, de hecho, lo he hecho con esa intención, con aspectos que os sonarán familiares, como la suplantación de Isabel, jajaja.
Saludos!

jueves, 21 de enero de 2010

Verano del '96

Era una cálida noche del verano del 96. Eva y Lucía paseaban por la ciudad. No se conocían, ambas recorrían las grandes avenidas de Madrid. Eva contaba con apenas 20 años, Lucía tenía uno menos.
Mientras la primera paseaba con su novio, Lucía lo hacía sola. Sola porque no tenía a nadie, acababa de dejar a su novio porque había decidido, por fin, contar la verdad. Ella se sentía lesbiana, le gustaban las mujeres, había decidido dar este paso tras varios años ya de incertidumbre. Su novio, sin embargo, no se lo tomó demasiado bien. La golpeó hasta que sus labios sangraron y una lágrima se deslizara por su mejilla. Lucía no sabía por qué. No entendía ese odio hacia la homosexualidad que respiraba en su ambiente, entre sus amigos, incluso en su propia familia. Jamás pensó en contarles sus inclinaciones a sus padres, católicos, que no entenderían nunca su situación.
Eva, en principio, se consideraba bisexual, y su novio lo sabía, lo aceptaba y lo respetaba. Su relación iba perfectamente hasta aquella noche. Ambos se sentaron en una pequeña plaza, cerca de una fuente. Él le confesó que había estado con otra chica hace unas semanas. Eva no se lo tomó nada bien. Tras varios reproches, él dijo que ella no tenía derecho a recriminarle nada ya que era una zorra a la que le iba todo. Pues si a ella le iba todo, él tenía derecho a acostarse con quien quiera. Eva comenzó a llorar desesperadamente, y es que en verdad, estaba muy enamorada. A él no se le pasó por la cabeza ni una sola vez que lo que había hecho no era lo correcto. Se marchó.
Lucía llegó a una plaza apartada de la luz, de la gente. Encontró a una muchacha llorando, sentada cerca de una fuente. Se acercó hacia ella y le preguntó si la podía ayudar. Eva la miró, y al ver la triste mirada de Lucía se deprimió todavía más. No la conocía de nada pero aceptó su compañía, ambas compartieron sus problemas y contaron sus historias. Tras llegar a la conclusión de que los hombres eran unos asquerosos, saltó la primera sonrisa. Decidieron comprarse un helado, pues hacía mucho calor en pleno agosto.
Pasearon por el Retiro, conociéndose, compartiendo experiencias, pensamientos y miradas. Era tarde, las dos de la mañana, Eva se tenía que ir, sus padres estarían preocupados. Al tiempo de despedirse, Lucía pensó que no podría desaprovechar la oportunidad de pedirle su teléfono, quedarían otro día para seguir hablando de ellas, de ellos, y de las muchas cosas que tenían en común. Eva se despidió con un beso en la mejilla y se fue.
Pasaron horas, días y semanas, Lucía pensaba que aquello era una locura, no la conocía de nada, pero decidió llamar a Eva para tomar un café. Ésta aceptó, tras unos minutos hablando, Lucía le contó porqué había terminado con su novio. Eva sonrió. “No sé qué te hace tanta gracia, el muy cabrón me pegó una paliza cuando se lo dije. Lo odio, lo odio con todas mis fuerzas.” “Ja ja ja, tranquila, tranquila, no te pongas así, me río porque me siento identificada contigo. Soy bisexual, y en cierto modo, terminé con el mío por el mismo motivo. Él pensaba que como yo soy bisexual, él podía acostarse con cualquiera que le diera la gana. Como si por ser bisexual o lesbiana tengamos que ser promiscuas… ¡Me pone enferma!”
Sus miradas se entrelazaban, se cruzaban y se enredaban. Había nacido algo entre las dos, algo más fuerte que una amistad. Por fin, se besaron.
Y es que en esta vida para el amor no importan las barreras, los estereotipos, la condición sexual de cada persona, ni convencionalismos.
Tras unos meses de relación clandestina, decidieron dejarlo todo e irse juntas a otro lugar, da igual dónde, solo sabían que se amaban, que ya nada importaría más que ellas dos, que disfrutarían del amor todo lo posible.